La historia no contada del fabricante de iPhones y el pago del gobierno estadounidense a éste para esconder sus ganancias en el extranjero para evadir impuestos se abre camino desde Cork, Irlanda, hasta Nueva York y luego Reno, Nevada.

Con el transcurso de los años, Apple se ha convertido en la cara visible de las multinacionales acusadas de esconder sus ganancias en el extranjero para evadir al Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. Lo que ha pasado en gran medida desapercibido es que el gobierno estadounidense le ha pagado más de 500 millones de dólares precisamente para hacerlo.
Aprovechando una exención tributaria incluida en el bizantino código tributario estadounidense, Apple guardó gran parte de sus ganancias en el exterior, libres de impuesto, precisamente en Estados Unidos, en parte a través de la compra de bonos del gobierno, según fuentes con conocimiento directo del asunto. A cambio, el Departamento del Tesoro pagó a Apple al menos 600 millones de dólares y posiblemente mucho más en los últimos cinco años en la forma de intereses, según documentos presentados al regulador que fueron revisados por Bloomberg.