Sentados con Carlos Kuchkovsky, Raul Somaza y Alberto Calvo, tres de los creadores de L8, nos cuentan cómo un «gadget» que proporciona luz inteligente puede llegar a revolucionar el llamado «internet de las cosas».

Hace dos años se les ocurrió la idea de hacer un elemento decorativo a base de 64 LEDS, con el objetivo de crear ambiente en una habitación a base de color. Claro está, mucho antes de que Phillips irrumpiese en el mercado con sus «living colors». Así que, construyeron su primer prototipo usando Arduino, para ver si su idea se podía hacer técnicamente.

En agosto de 2012 lanzaron una campaña en el portal de financiación colectiva, Kickstarter, que resultó todo un éxito, convirtiéndose en la primera empresa española en conseguir un hito similar. Ellos necesitaban 90.000 dólares para sacar el proyecto adelante y consiguieron, nada menos que 203.000 dólares, vendiendo anticipadamente 2.500 unidades. Hasta ahora solo han mandado 10, pero están preparando el envío del resto de los L8.

Aunque la empresa es española y el L8 se produce en nuestro país, para poder usar la plataforma de Kickstarter es necesario que la empresa sea americana, por eso, incluyeron un socio de San Diego que les ayudó con toda la campaña en Estados Unidos. El L8 tiene un tamaño de un paquete de tabaco, acabado en plástico negro. Se conecta mediante bluetooth 4.0 de bajo consumo al teléfono móvil, o al ordenador, para poder mostrar notificaciones como mails, SMS o WhatsApp mediante iconos dibujados en la pantalla de LED.

Pero, su enorme potencial radica en sus cinco sensores, uno de temperatura, otro de sonido, proximidad, acelerómetro de tres ejes y de luminosidad, que convierten al L8 en un dispositivo capaz de percibir todo lo que ocurre a su alrededor y actuar en consecuencia, lo único que necesita es el software adecuado. Por esa razón, dispone de un SDK abierto y una comunidad de desarrolladores que ya está construyendo nuevas aplicaciones sobre el L8. Para hacerse una idea de su versatilidad, por ejemplo, sus creadores nos contaron que sirve incluso de intermitente para la bici, ya que usando el acelerómetro, sabe cuando se va a producir un giro.

El L8 dispone de tres horas de autonomía, con todos los leds encendidos, pero si son sólo notificaciones, dependiendo, obviamente, del número de ellas, puede aguantar entre 1 día entre 7 días. La pantalla está compuesta por 64 luminosos LEDs y, por detrás, un super LED, igual que el que usan los teléfonos móviles para sacar fotos. Aunque ya han vendido unidades en todo el mundo, sus mercados principales son EEUU, Japón y Alemania. El L8 tiene un coste de 85 euros, pero ha tenido tanto éxito que ahora mismo hay una lista de espera dos meses para poder adquirir uno a través de su web.

Fuente: ABC Tecnología (http://www.abc.es/tecnologia/electronica/20140219/abci-smartlight-201402191125.html)